Ubicada en el extremo sureste de Espejo, fue fundada probablemente en la primera mitad del siglo XVI. Desde sus orígenes albergó una capellanía dedicada al culto y a la enseñanza de la doctrina cristiana, lo que refleja su importancia en la vida religiosa local.
A lo largo del tiempo, además de lugar de culto, funcionó como escuela desde al menos el siglo XVIII, y fue rehabilitada con ese fin tras quedar en ruinas en el siglo XIX. Aunque hoy su función espiritual es limitada, su sobria fachada original se conserva, y la ermita sigue siendo un símbolo popular que da identidad a uno de los barrios más tradicionales del municipio.
Situada en el noroeste del Paseo de las Calleras, destaca por su sencilla fachada encalada coronada por una cruz de hierro. Su origen se remonta a 1612, cuando la hermandad homónima promovió su construcción. Tras dos siglos de uso, el edificio fue reconstruido en el siglo XVIII debido a su mal estado, y en 1810 se bendijo como iglesia auxiliar de la parroquia de San Bartolomé.
A finales del siglo XIX volvió a rehabilitarse gracias al presbítero Trinidad Comas, que la destinó a escuela católica. Tras la Guerra Civil, funcionó como Escuela Nacional de Párvulos hasta su cierre en los años 60. A pesar de sus usos cambiantes, la ermita sigue siendo un hito arquitectónico dentro del paisaje urbano de Espejo.
Construida en el siglo XVII y ampliada en 1784, es un edificio de una sola nave con cúpula rebajada sobre pechinas en la capilla mayor. La ampliación fue financiada por don Manuel de Gracia, quien impulsó la creación de una espaciosa capilla lateral dedicada a la santa.
Destaca su sobria portada adintelada de piedra y su espadaña superior, hoy sin campana. Aunque actualmente está cerrada al culto, la ermita conserva su valor patrimonial dentro del conjunto histórico de Espejo.
La Iglesia de San Bartolomé, construida en 1483 junto al castillo, es un templo gótico-mudéjar de tres naves sin crucero, con arcos apuntados sobre pilares cruciformes. Destacan varias capillas laterales, como la de San Andrés (1504), fundada por Don Gonzalo Ruiz de Lucena, y la de Nuestra Señora de la Fuensanta, patrona de Espejo, edificada en 1739 tras el abandono de su antigua ermita.
Entre sus bienes artísticos sobresale el Retablo de San Andrés, una obra del renacimiento cordobés realizada por Pedro de Romana, que representa escenas del martirio del santo junto a pasajes de la vida de Jesús.
La Capilla de San Miguel, situada en el suroeste del Paseo de Andalucía, fue construida en 1790 sobre las antiguas casas donadas por el presbítero Miguel de Castro y Leiva para fundar un colegio de educandas. De planta octogonal y cubierta por una cúpula decorada, destaca por su elegante fachada con espadaña y por su juego de volúmenes curvos y rectos.
En el siglo XIX fue enriquecida con elementos como una verja de hierro en el presbiterio, obra del arquitecto Antonio López Carrillo. Actualmente, el edificio conserva su estructura original y funciona como sede de la Peña “Los Amigos”, asociación recreativo-cultural local.









