La noria de Albendín es una evocación del avanzado sistema hidráulico desarrollado durante el periodo andalusí. Estas norias, conocidas como «na‘ura», eran grandes ruedas elevadoras de agua movidas por tracción animal o fuerza del agua. Se usaban para abastecer huertos y alquerías a través de acequias, algo común en las tierras del Guadalquivir durante la dominación islámica.
Esta noria en particular es un ejemplo didáctico y ornamental de ese saber técnico, y demuestra cómo la ingeniería agrícola andalusí sigue viva como parte del paisaje y la memoria cultural de Albendín.
Ubicada en el Parque Municipal de Albendín, la noria se integra en un entorno ajardinado que ofrece a vecinos y visitantes un espacio de descanso, memoria histórica y divulgación patrimonial.
Inspirada en las norias hidráulicas desarrolladas en al-Ándalus para el riego de huertas.
Reproducida fielmente por el artesano Juan Antonio Hinojosa Rayes.
Aún extrae agua del pozo y riega el parque municipal, como lo hacían las originales.
Declarada Monumento de Interés Hidráulico por la Junta de Andalucía en 2007.
Desde el Parque Municipal nos dirigimos por la Calle Luque hasta su inicio, donde podremos visitar la Iglesia Parroquial de Santa María de Albendín, patrona de la localidad. Se trata de una construcción del siglo XVII que se erigió en parroquia en el año 1788.
En ella podemos ver el rico patrimonio de imaginería religiosa, destacando las imágenes de la patrona Mª Santísima de Albendín en un camarín de estilo barroco, o la imagen de Ntra. Señora de los Dolores del siglo XVI.
Desde la Plaza Juliana Lara, en Albendín, se divisa la imponente Cruz del Cristo Redentor, un monumento de 12 metros erigido sobre un pedestal de piedra natural de 15 metros construido en 1961.
Según la leyenda, bajo el pedestal de la Cruz se escondió un niño Jesús de oro durante la dominación musulmana. Al subir, puede verse una huella fósil de homínido en una roca vertical. Desde allí, se accede a la Calle Castro, de trazado estrecho y estilo andalusí, donde aún se conservan casas de hermandad y se pueden degustar tapas típicas con vino de Montilla-Moriles los fines de semana.
A pocos metros de Albendín, en dirección a Martos por la CO-6200, se encuentra el pozo de La Plata, históricamente usado como fuente de agua y situado junto a un antiguo camino hacia Santiago de Calatrava, con posible origen en época romana.
Su nombre proviene del árabe balata, que significa “enlosado”, y podría aludir a un antiguo camino empedrado. Esta zona, rica en restos arqueológicos, se enmarca dentro de las rutas de comunicación históricas estudiadas por especialistas como Enrique Melchor.
El Embalse de Vadomojón, situado entre Baena y Alcaudete, regula el río Guadajoz y abastece de agua a zonas agrícolas como Albendín. Además de su función hidráulica, es un espacio natural muy valorado para actividades como la pesca, el senderismo o el piragüismo. Su entorno, rodeado de olivares y sin urbanizar, ofrece tranquilidad y riqueza paisajística, y acoge eventos tradicionales como la procesión náutica de la Virgen del Carmen.
El embalse también cuenta con un embarcadero y zonas de recreo, lo que lo convierte en un punto de encuentro habitual para vecinos y visitantes. Su biodiversidad incluye aves acuáticas y peces como barbos y black bass. El Club Náutico de Albendín dinamiza la vida del pantano con actividades deportivas y culturales durante todo el año.
A unos 2 km de Albendín, fueron hasta los años 50 una de las salinas más importantes de la comarca. Su sal, muy valorada para salazones, se obtenía de un manantial salino cuya alta concentración no requería calentadores para su extracción. Aún pueden verse restos de piletas y aljibes junto al camino de Morana, en un paisaje marcado por capas blancas de sal entre tierras rojizas y ocres.
Fueron construidos por las tropas nacionales durante la Guerra Civil, tras la ofensiva planteada por Queipo de Llano que desde Baena llevó a la toma y control de la campiña cordobesa en el invierno de 1936.
Están bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
La Torre Morana, situada en las cercanías de Albendín, es una construcción defensiva de origen medieval que formaba parte del sistema de vigilancia y control del territorio en torno al río Guadajoz. Su posición estratégica, en lo alto de una loma, permitía dominar visualmente los caminos que conectaban Baena, Albendín y el valle del Guadalquivir, siendo clave durante la época andalusí y en los primeros siglos de la Reconquista.
Aunque hoy se encuentra en estado de ruina, aún se aprecian restos de su estructura de tapial, típica de la arquitectura militar islámica. La torre fue probablemente utilizada como punto de enlace entre fortalezas mayores, transmitiendo señales y asegurando el control sobre las rutas de tránsito y posibles incursiones. Rodeada de olivares, su silueta continúa siendo un hito paisajístico del entorno rural de Albendín, cargada de memoria histórica y valor patrimonial.










