Es el principal templo de Valenzuela. La iglesia original fue demolida en los años setenta, lo que causó gran controversia. El edificio que la reemplazó tuvo graves deficiencias y, tras el derrumbe parcial del techo en 2004, se impulsó su reconstrucción. Las obras comenzaron en 2005 y concluyeron en 2007, con un nuevo diseño que recupera elementos simbólicos del templo original.
La parroquia no solo es un lugar de culto, sino también un espacio central en la vida social y cultural de Valenzuela. En ella se celebran las principales festividades religiosas del municipio, como la Semana Santa, el Corpus Christi y las fiestas patronales. Durante estas celebraciones, la iglesia y su entorno se convierten en escenarios de encuentro y expresión de la devoción popular, reforzando su papel como núcleo espiritual y comunitario del pueblo.
La Ermita del Calvario, construida a finales de los años setenta sobre el Cerro Boyero, es un ejemplo de arquitectura religiosa contemporánea. Su estructura octogonal, coronada por una cruz, incorpora elementos del antiguo campanario de la iglesia parroquial derribada en 1971.
Además de su valor arquitectónico, es un punto clave en las tradiciones religiosas de Valenzuela, destacando la procesión del Viernes Santo y el culto a la Virgen de la Cabeza. Un Vía Crucis guía el camino hasta la ermita, abierta al público en octubre.
Se encuentra a aproximadamente un kilómetro del núcleo urbano, en un olivar de propiedad privada. Fue construida entre 1985 y 1986 por iniciativa del párroco Don Enrique Aparicio, en terrenos cedidos por un particular. El entorno de la ermita está rodeado por una arboleda que proporciona sombra al recinto, donde se celebra la romería de San Isidro.
En esta ermita se oficia la misa el 15 de mayo, día de la romería en honor a San Isidro Labrador, patrón de los agricultores. Durante las fechas cercanas, también se celebran novenas al santo en la ermita.
Está dedicada al patrón del municipio, San Roque. Aunque no se dispone de información detallada sobre su arquitectura o antigüedad, su existencia está documentada desde al menos mediados del siglo XVIII. En 1752, el Catastro de Ensenada ya menciona una ermita en honor a este santo en la localidad.
Desempeña un papel central en las festividades locales, especialmente durante la feria en honor a San Roque, que se celebra del 15 al 17 de agosto.









