A escasos metros al noroeste de Espejo se encuentra el puente romano de la Pontanilla, una construcción de un solo arco de medio punto levantado con sillares de arenisca. Su origen se vincula a una antigua calzada que unía Ategua con Spalis a través de la colonia romana de Ucubi, cruzando el arroyo Malperdido.
Esta vía, de probable origen ibérico, fue testigo del paso de tropas durante la campaña de César antes de la batalla de Munda en el 45 a. C. La Pontanilla es hoy un vestigio clave del legado romano en la red de comunicaciones del territorio.
A unos dos kilómetros de Espejo, en el Camino Viejo a Castro, se encuentra el yacimiento arqueológico de la Fuensanta, donde confluyen tradición religiosa y herencia romana. Allí se alzan los restos de una antigua ermita del siglo XVI dedicada a la Virgen de la Fuensanta, erigida junto a un manantial que sigue siendo símbolo de devoción popular. La leyenda atribuye su fundación al deseo manifestado por la propia Virgen a un pastor.
Bajo la ermita se conserva un notable aljibe romano, construido en época de Augusto, que demuestra el conocimiento hidráulico de los ingenieros de la antigua Ucubi. Este depósito, con bóvedas de sillar y una canalización de más de 27 metros, aún sigue funcionando, abasteciendo de agua a la zona y recordando la continuidad de un culto ancestral al agua como fuente de vida.
El aljibe-ninfeo romano de Espejo, construido alrededor del 45 a.C., se levantó sobre un antiguo santuario turdetano dedicado al culto del agua y sus propiedades curativas. Esta obra hidráulica monumental, dedicada a las ninfas, simboliza la importancia del agua como fuente de vida y protección en diversas culturas. Su estructura, realizada con grandes sillares, refleja el ingenio romano y la influencia de las legiones cesarianas en la zona.
Tras caer en desuso en el siglo III, el aljibe fue reutilizado en época andalusí, cuando se adaptaron sus bóvedas para facilitar la extracción del agua mediante un sistema de poleas. En la Edad Moderna, el suministro se trasladó a la fuente cercana, pero el aljibe sigue siendo un testimonio destacado de la ingeniería hidráulica romana y la continuidad del culto al agua en Espejo.
El Pozo Alcalá está ubicado fuera de la antigua colonia romana Claritas Iulia Ucubi, fundada tras la batalla de Munda en el 45 a.C. Bajo Augusto, la ciudad se urbanizó y monumentalizó, aunque gran parte queda bajo el caserío actual.
Los restos descubiertos corresponden posiblemente a un edificio termal romano, abandonado en el siglo III y reutilizado en épocas posteriores, incluida la andalusí, cuando la zona sirvió también como necrópolis. Este lugar refleja la continuidad histórica de Espejo desde la antigüedad hasta el periodo musulmán.
En la vertiente norte del cerro donde se asienta la villa de Espejo se localizan los restos de un depósito de agua circular identificado como el lacus o depósito terminal de un acueducto que procedente del Monte Horquera, en las cumbre de Nueva Carteya, abastecía de agua a la Colonia Claritas Iulia Ucubi.
Está construido en argamasa- opus caementicium- con un diámetro de 35 metros de diámetro y una anchura de casi un metro, tratándose de una de las más interesantes obras de ingeniería hidráulica romanas de la provincia de Córdoba. Puede fecharse a finales del siglo I a.C. en relación estrecha con la organización en colonia de la ciudad íbera de Ucubi y el desarrollo urbanístico que este hecho llevaría consigo.











